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martes, 6 de septiembre de 2016

¿Hasta qué hora es sano comer en la noche antes de acostarse?

Hombre con insomnioImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLos expertos recomiendan cenar al menos dos horas antes de irse a acostar.
Para mucha gente, principalmente quienes pasan todo el día fuera de casa trabajando o estudiando, la cena se ha convertido en el alimento principal y más sustancioso del día.
Pero recientemente han surgido opiniones de expertos sobre cómo las comidas en la noche, especialmente aquéllas que son abundantes y que realizamos antes de irnos a dormir, pueden alterar el organismo y los procesos digestivos.
Un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se realizó en Roma la semana pasada, analizó con más de 700 adultos el vínculo entre la hora en que se consumen los alimentos y el efecto en el organismo.
Encontró que consumir alimentos tarde en la noche tiene un impacto significativo en la presión arterial del individuo.
Familia comiendoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionPara mucha gente la cena en la noche se ha convertido en el principal alimento del día.
Durante la noche, un proceso fisiológico normal es el descenso de la presión arterial.
Sin embargo, el estudio encontró que un 24,2% de los participantes que habían comido dentro de las dos horas antes de acostarse no habían mostrado un descenso adecuado de la presión sanguínea.
Entre quienes habían cenado más temprano el porcentaje fue de 14,2.

"Estado de alerta"

Según los expertos, consumir alimentos antes de irse a acostar produce que el organismo permanezca en un estado de "alta alerta", lo cual estimula la producción de hormonas del estrés, como la adrenalina, y también pueden alterar los ritmos circadianos.
La doctora Ebru Ozpelit, profesora de cardiología de la Universidad de Dokuz Eylul, en Izmir, Turquía, quien presentó el estudio, afirmó que los resultados sugieren que la hora en la que la gente come sus alimentos es tan importante como los propios alimentos que come.
Ozpelit afirmó que la vida moderna está alentando "hábitos de alimentación erráticos", como saltarse el desayuno y comer cada vez más tarde, que se están volviendo cada vez más prevalentes y pueden causar daños a lo largo del tiempo.
"Debemos definir la frecuencia ideal y la hora de los alimentos porque cómo comemos puede ser tan importante como lo que comemos", dijo Ozpelit.
DesayunoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl desayuno es uno de los alimentos más importantes del día, afirman los expertos.
"Comer desayuno es importante, debemos tener un desayuno fuerte, y no debemos saltarnos el almuerzo. Debemos tener una pequeña cena y ésta no debe ser después de las 7 de la noche", declaró.

Resistencia a la insulina

Los expertos afirman que el cuerpo humano no está diseñado para enfrentarse a muchos de los aspectos de la vida moderna.
Con la llegada de la luz artificial y la industrialización, los humanos modernos comenzaron a experimentar horas prolongadas de iluminación cada día y esto resultó en un consumo extendido de alimentos y a comer cada vez más tarde en el día.
Gente cenandoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionCenar tarde también puede tener otros efectos, como más riesgo de resistencia a la insulina y de trastornos de reflujo.
La doctora Cecilia Albala, experta en nutrición y salud pública del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile, afirma que, en efecto, las comidas nocturnas pueden tener efectos adversos en el organismo.
"Siempre hemos dicho que debemos hacer la última comida lo más temprano posible", explica la experta a BBC Mundo.
"Esto tiene que ver con la resistencia a la insulina. Porque comer a última hora puede alterar los flujos hormonales durante el sueño, que son muy importantes, para metabolizar una comida".
La resistencia a la insulina y los problemas para procesar las hormonas son trastornos que pueden conducir la diabetes.

Reflujo

Otros estudios en el pasado también han encontrado efectos adversos de comer tarde en la noche.
Una investigación publicada en 2005 sobre los hábitos alimenticios de 350 personas encontró que quienes comían durante las tres horas previas a irse a acostar mostraron un mayor riesgo de desarrollar síntomas de reflujo.
Mujer con dolor en el pechoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLas comidas nocturnas también pueden ser responsables del incremento de trastornos de reflujo.
Este trastorno causa que los contenidos estomacales retrocedan desde el estómago hacia el esófago, lo cual puede irritar el esófago y causar acidez gástrica, náusea, indigestión y en algunos casos, puede llevar a cáncer de esófago.
En un artículo publicado en el New York Times en 2015, titulado "Los peligros de comer tarde en la noche", el doctor Jamie Koufman, médico especializado en trastornos de reflujo, escribió que estos trastornos se han convertido "en una epidemia que afecta a hasta 40% de los estadounidenses".
"El reflujo puede llevar a cáncer de esófago, que se ha incrementado en 500% desde los 1970", dice el médico.
Y afirma que la causa de estas "inquietantes tendencias", puede ser la dieta mala, el mayor consumo de azúcar, grasa y alimentos procesados.
Pero agrega: "Hay otra variable importante que ha sido ignorada: la hora en que comemos la cena".
El médico asegura que para detener "este incremento extraordinario en la enfermedad de reflujo, debemos dejar de comer a las 8 de la noche, o al menos tres horas antes de irnos a la cama".

El impactante hallazgo sobre la contaminación en cerebros de personas que vivieron y murieron en Ciudad de México

BrainImage copyrightZEPHYR/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionEs la primera vez que se encuentra evidencia de que partículas de la contaminación pueden llegar al cerebro.
Los desechos tóxicos de la contaminación del tráfico pueden, literalmente, llegar a tu cerebro.
Al menos eso se desprende de la evidencia presentada en un estudio realizado en muestras de tejido cerebral.
Investigadores de la Universidad de Lancaster, Inglaterra, descubrieron que pequeñas partículas de metal que se desprenden de los gases de escape de la combustión pueden introducirse por la nariz y viajar hasta el cerebro humano.
Una vez allí, sugieren los científicos, pueden causar daños en el cerebro y contribuir, por ejemplo, a la enfermedad de Alzheimer.
El hallazgo, afirman los investigadores, presenta una nueva serie de preguntas sobre los riesgos de la contaminación ambiental en la salud.

"Impactante"

Varios estudios en el pasado se han centrado en el impacto del aire contaminado en los pulmones y el corazón.
Pero ésta es la primera vez que una investigación se centra en el efecto en el cerebro.
Ciudad de MéxicoImage copyrightAP
Image captionSe estudiaron cerebros de gente que había vivido y muerto en la Ciudad de México, una de las urbes más contaminadas del mundo.
Para el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), los científicos analizaron muestras de tejido cerebral de 37 personas: 29 de ellas, de entre 3 y 85 años, habían vivido y muerto en la Ciudad de México, una zona notoriamente contaminada.
Las otras ocho personas habían vivido en Manchester, Inglaterra, tenían entre 62 y 92 años, y algunos habían muerto a causa de enfermedades neurodegenerativas de diversos grados de gravedad.
Ya se sabía que las nanopartículas de hierro pueden estar presentes en el cerebro, pero por lo general se asume que éstas provienen del mineral que se encuentra de forma natural en nuestro organismo y que se deriva del alimento.
Pero lo que los investigadores encontraron ahora son partículas de otro tipo de mineral, la magnetita.
Gases contaminantesImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLos investigadores encontraron nanopartículas de magnetita, un mineral que se desprende de los gases de escape de la combustión.
La profesora Barbara Maher, principal autora del estudio, ya había identificado partículas de magnetita en muestras de aire recogidas junto a una calle transitada en Lancaster y frente a una planta de energía.
Sospechaba que estas mismas partículas podrían encontrarse en las muestras de cerbero. Y eso fue lo descubrió.
"Fue muy impactante", le dijo la científica a la BBC.
"Cuando estudiamos el tejido vimos las partículas distribuidas entre las células y cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral".
"Esas son millones de oportunidades para causar daños", afirma.

Orígenes

Para comprobar que las nanopartículas provenían de los gases de escape de la combustión, los investigadores analizaron la forma de la magnetita.
Este mineral también puede estar presente en el cerebro de forma natural, pero en pequeñísimas cantidades, y tiene una forma distintivamente dentada.
Las nanopartículas que se encontraron en el estudio, sin embargo, no sólo eran más numerosas, sino también lisas y redondas.
Había millones de partículas en un solo gramo de tejido cerebral. Esas son millones de oportunidades para causar daños".
Barbara Maher, Universidad de Lancaster
Según los investigadores, son características que sólo pueden crearse en las altas temperaturas del motor de un vehículo o los sistemas de freno.
"Son formas esféricas y tienen pequeñas cristalitas alrededor de su superficie, aparecen junto con otros metales, como el platino, que surgen de los convertidores catalíticos", explica la profesora Maher.
"Es la primera vez que vemos estas partículas de contaminación dentro del cerebro humano. Es un hallazgo que plantea toda una nueva área de investigación para entender si estas partículas de magnetita están causando o acelerando enfermedades neurodegenerativas", agrega.
Gráfica que muestra las placas amiloides rodeando a las neuronas en el cerebroImage copyrightALFRED PASIEKA/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionNo se ha logrado encontrar evidencia que de la contaminación conduzca a enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.
El estudio no mostró resultados concluyentes al respecto.
Los cerebros de los donantes de Manchester, especialmente los que habían muerto de trastornos neurodegenerativos, tenían niveles elevados de magnetita.
En las víctimas de la Ciudad de México se encontraron niveles similares o más altos.
El nivel más alto de magnetita se descubrió en un hombre mexicano de 32 años que murió en un accidente de tráfico.

¿Riesgo de Alzheimer?

Las partículas grandes que desecha la contaminación, como el hollín, pueden quedar atrapadas dentro de la nariz. Otras más pequeñas pueden entrar a los pulmones, y las más pequeñas pueden llegar hasta la corriente sanguínea.
Pero se piensa que las nanopartículas de la magnetita son tan diminutas que pueden pasar desde la nariz y el bulbo olfatorio hacia el sistema nervioso y hasta la corteza frontal del cerebro.
Contaminación en Ciudad de MéxicoImage copyrightAP
Image captionEn meses recientes las autoridades en México emitieron varias advertencias de alerta de contaminación en la capital.
Algunos expertos creen que esto podría ser un "riesgo importante" de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer, pero por ahora, subrayan, no se ha comprobado que exista un vínculo.
"Este estudio ofrece evidencia convincente de que la magnetita procedente de la contaminación ambiental puede entrar al cerebro, pero no nos dice qué efecto tiene esto en la salud de nuestro cerebro o en trastornos como la enfermedad de Alzheimer", afirma la doctora Clare Walton, de la organización Alzheimer's Society.
"Las causas de la demencia son complejas y hasta ahora no ha habido suficientes estudios que muestren si vivir en ciudades y en áreas contaminadas incrementa el riesgo de demencia".
"Se necesitan más investigaciones al respecto", asegura la experta.

Prevención

La profesora Barbara Maher -que dirigió el estudio de Lancaster- afirma que su hallazgo la ha forzado a llevar cambios en su estilo de vida para evitar, en lo posible, la contaminación.
"Debido a que la magnetita es tan tóxica para el cerebro, me ha hecho ver la atmósfera que respiro de forma diferente", le dijo la investigadora a la revistaNew Scientist.
"Si camino en una calle muy transitada me alejo todo lo que puedo del borde del andén".
"Si camino una calle inclinada, cruzo hacia el lado donde el tráfico va hacia abajo. "Los vehículos que van de subida generan más materia particulada".
"Si estoy manejando, nunca me paro justo detrás de un auto. En tráfico pesado la mejor opción es tener un aire acondicionado en modo de recircular. Y siempre elijo mi ruta para transitar por las calles alternativas", afirma la investigadora.

Lo que un eclipse solar y la física de láser nos pueden enseñar acerca de los mosquitos portadores de la malaria

Vista del eclipse "anillo de fuego" sobre ÁfricaImage copyrightAFP
Image captionEl eclipse anular, llamado "anillo de fuego", pudo observarse en distintos puntos de África, principalmente en Tanzania.
Poco después del mediodía del jueves, una sombra se posó en frente del sol y los cielos de África oriental se oscurecieron. Estaba terminando la mañana y parecía que era de noche.
Cuando el eclipse comenzó, me encontraba en un pueblo pequeño de Tanzaniaconocido como Lupiro, con un grupo de científicos daneses y suecos especializados en láser y con expertos en el comportamiento de los mosquitos transmisores de la malaria.
Se nos unió una entusiasta multitud de niños que vive cerca.
El cieloImage copyrightDANIEL A. GROSS/PRI
Image captionAsí vio Daniel el cielo el día del eclipse.
Juntos, con la ayuda de unas placas de vidrio oscuro, nos pusimos a ver el Sol.
Los eclipses solares son fenómenos raros, pero más extraños aún son los eclipses anulares como este.
Ocurren cuando la Luna pasa en frente del Sol, suficientemente cerca como para que desde la Tierra se pueda ver una sombra circular gigante, pero no lo suficientemente cerca como para bloquear totalmente los rayos.
Gracias a la inusual composición celestial, los habitantes en África central y en Madagascar vieron la estrella del centro de nuestro sistema reducida a un anillo de fuego. Dentro del anillo estaba la sombra oscura de la luna.
Desde mi posición en Tanzania, el Sol se transformó en una media luna delgada. Cuando pasó detrás de las nubes, tanto el Sol como la Luna eran claramente visibles, rodeadas de un blanco brillante.
Un investigadorImage copyrightDANIEL A. GROSS/PRI
Image captionYeromin P. Mlacha, un etimólogo médico de Tanzania, veía el eclipse solar a través de una placa de vidrio pintado de color oscuro.
Tanto los europeos como los locales se emocionaron con lo que estaban presenciando.
"No ha sucedido esto desde hacía mucho tiempo, quizás desde que nací", indicó Yermoin P. Mlacha, un médico etimólogo que trabaja en el Instituto de Salud Ifakara de Tanzania.
Mlacha señaló que espera con ansias el día que sus hijos aprendan sobre astronomía en la escuela. "Cuando regresen a casa me dirán: 'Papá: ¿cómo es este tipo de eclipse solar?' Y les responderé: 'Yo lo vi. Realmente sucedió, no solo está escrito en los libros'".
"Es realmente un fenómeno extraño", añadió Flemming Rasmussen, un ingeniero danés que trabaja para el centro universitario Fauna Photonics, en colaboración con investigadores de la Universidad Lund de Suecia.
"Entiendes claramente por qué la gente en los tiempo antiguos sentía que algo malo estaba pasando, que los dioses los estaban castigando o algo así".
Composición del eclipse anularImage copyrightAFP
Image captionDebido a la lejanía de la Luna respecto a la Tierra, el satélite no cubre por completo el Sol, lo que resulta en el "anillo de fuego".
Rasmussen, Mlacha y sus colegas se encontraron en Lupiro para llevar a cabo un experimento inusual.
Su objetivo fue determinar si el eclipse solar tenía algún efecto en el comportamiento de los mosquitos que transmiten la malaria.
La gran pregunta era: ¿durante un eclipse solar los mosquitos tienden a salir más de los campos?
Y si se notó un aumento en el número de insectos que salieron, parecía que un grupo de ellos reaccionaron a la cantidad de luz.
Desgraciadamente para quienes viven en Lupiro, el pueblo es un lugar perfecto para estudiar la malaria.
Eclipse visto desde el monumento al Askari en TanzaniaImage copyrightAFP
Image captionEl cielo se oscureció de forma impresionante en Dar es Salam, Tanzania, donde se ubica el monumento al Askari (soldado en árabe).
El principal cultivo es el arroz, que requiere de charcos de agua que también sirven como criadores de mosquitos.
Esa es una razón por la que la malaria afecta a alrededor 40% de la población local.
Los científicos se reunieron en el pueblo para combinar el conocimiento profundo de los etimólogos de Tanzania con el conocimiento técnico de físicos especializados en láser de Dinamarca y Suecia.
Al disparar un láser en el paisaje, los físicos pueden obtener información sobre insectos volando que atraviesan el haz.
En las próximas semanas, los investigadores analizarán muchos terabytes de información con la esperanza de identificar y separar diferentes especies de insectos.
Vista del eclipse Image copyrightAFP
Image captionEl fenómeno apenas dura unos minutos y no en todos los puntos llega a apreciarse el "anillo de fuego". Tanzania lo pudo observar completo durante tres minutos.
A medida de que el cuarto creciente solar se hacía más grande en los minutos posteriores al clímax del eclipse, el cielo lentamente se fue aclarando.
El eclipse terminó rápidamente, pero se debió más bien a que nuestros ojos, al ajustarse a los niveles bajos de luz, apenas percibieron el gradual retorno a la normalidad.
En un momento dado, el sol pasó detrás de una nube y le pregunté al investigador sueco Mikkel Brydegaard Sorensen qué le había parecido lo que había visto.
Me empezó a hablar sobre la manera en que la Luna y el Sol parecían haber quedado apiladas como dos platos, uno debajo del otro.
De repente el sol empezó a salir nuevamente y Brydegaard interrumpió la entrevista para tomar fotos.
Podemos hablar en cualquier momento, parecía decirme, pero sólo tienes una oportunidad de ver un eclipse solar como este.
Raya
El periodista Daniel A. Gross de PRI (Public Radio International), una organización mediática sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, compartió su experiencia junto a investigadores europeos y africanos que estudian el comportamiento del mosquito que transmite la malaria, durante el eclipse anular que se pudo ver en África el primero de septiembre.